“Minería, hidrocarburos y el Estado”: optimismo en el Diario Oficial “El Peruano”

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Photo: Google

El pasado 20 de diciembre, leímos en el Diario Oficial El Peruano el artículo de opinión de José Antonio Arévalo Tuesta, Director del Centro de Planteamiento Estratégico (CEPLAN) dependiendo de la Presidencia del Consejo de Ministros. El artículo se titula “Minería, hidrocarburos y el Estado” y su autor nos explica que desde que existe el OSINERGMIN – Organismos Supervisor de la Inversión en Energía y Minas, las actividades extractivas del país (minería, hidrocarburos y demás) son estrictamente sometidas a la legislación ambiental. De hecho:

“(…) El Estado debe ejercer [un control] en torno a ellas”

El OSINERGMIN viene realizando su labor desde aproximadamente una década: es “uno de los organismos reguladores del Estado encargado de supervisar y fiscalizar el cumplimiento de las disposiciones legales y técnicas de las actividades que desarrollan las empresas en los subsectores de electricidad e hidrocarburos“, enuncia el Director del CEPLAN. También indica que desde la creación de dicho organismo en el 1996, la situación cambió y dado que las empresas ya no pueden contaminar y explotar los recursos de manera irresponsable.

“Atrás quedaron los años en que venían empresas al Perú y en forma irresponsable explotaban yacimientos o proyectos mineros, contaminando el medioambiente, por que no había una ley específica u organismo regulador que impidiera sus actividades indebidas”

Ciertamente y sin duda ninguna hay que destacar el cambio de rumbo en materia de actividades extractivas en el Perú con la creación del OSINERGMIN, en particular en cuanto entidad dotada de facultad sancionadora. De hecho, las empresas ya no pueden ir y venir sin preocuparse de los daños ambientales que podrían causar en el marco de sus actividades como hace algunos años. Existe un marco normativo. Sin embargo, existen límites. Resulta que en la práctica y en ciertos casos, el OSINERGMIN mostró debilidades y una eficacia limitada frente a empresas muy poderosas representando intereses económicos mayores. Sin embargo, el artículo señala :

“En la actualidad, ello no sucede”.

¿Ello es cierto? ¿Las empresas ya no explotan los recursos naturales del Perú de forma irresponsable, ya no contaminan? ¿El control realizado por el OSINERGMIN es lo suficientemente estricto?

Cabe mencionar el ejemplo de la empresa estadounidense Occidental Petroleum Corporation (Oxy) que exploró y explotó petróleo en el norte de la Amazonía peruana (región Loreto) desde los años 1970 durante aproximadamente 40 años , cediendo luego sus derechos a la empresa argentina PLUSPETROL, cuyas actividades siguen causando daños ambientales. En la zona de la Reserva Pacaya Samiria – donde queda el Lote 8X – los indígenas habrán tenido que esperar más de 40 años para que, por fin, el Estado envíe una diligencia encargada de averiguar la contaminación y tome las medidas necesarias. Efectivamente, el pasado 14 de diciembre, una comisión encabezada por el fiscal Vladimir Rojas quien se encontraba acompañado de representantes de instituciones públicas  (OEFA, ANA, SERNANP), ingresó a dicho lote: “Vamos a hacer una constatación fiscal y un recojo de muestras a efecto de verificar un hecho denunciado donde al parecer habría contaminación ambiental por derrame de hidrocarburos”, señaló el fiscal.

Se hace referencia a la situación de la Reserva Pacaya Samiria pues, si bien es cierto que hoy en día el OEFA Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental es la entidad competente en materia de fiscalización ambiental, ello constituye una tarea que antes correspondía al OSINERGMIN.

Fiscal y comisionados observan área acontaminada en Pacaya Samiria (La República)
Fiscal y comisionados observan área contaminada en Reserva Pacaya Samiria. ©La República

Por otro lado, se debe mencionar la confusión que causó en su momento la creación del OEFA, institución adscrita al MINAM y destinada a absorber paulatinamente las funciones del OSINERGMIN. Desde entonces, la repartición de las competencias entre OEFA y OSINERGMIN no ha sido claramente definida. Ello generó hasta una paralización de las labor de fiscalización ambiental en general.

Veamos tan solo el caso de la identificación de los pasivos ambientales. Hasta el día de hoy, las dos instituciones – OEFA y OSINERGMIN – se echan mutuamente la responsabilidad y la identificación de los pasivos ambientales así como la elaboración de su repertorio quedan incumplidas. Ello, a pesar de constituir una tarea indispensable para la remediación de los daños ambientales causados por las actividades extractivas. Las empresas tienen una obligación legal de reportar sus pasivos ambientales. Sin embargo, de no ser el caso, los organismos ambientales estatales, como el OSINERGMIN y el OEFA, deben encargarse de identificarlos de manera espontanea.

En el artículo también se hace referencia a los conflictos socioambientales que sacuden el Perú estos últimos años:

“La falta de información en las diferentes regiones del país ocasionaron conflictos sociales so pretexto de contaminación del medio ambiente, tema que fue aprovechado políticamente por ciertos personajes públicos de las regiones donde existe actividad minera”

El hecho de que el tema de la contaminación ambiental haya sido aprovechado por algunos personajes políticos no hace menos legítima o justificada la protesta social por causa de la contaminación minera o petrolera. Las regiones del país podrían haber sido debidamente informadas de las actividades y de los avances del OSINERGMIN pero la preocupación legítima de la población frente al tema de la contaminación se hubiera probablemente mantenido de la misma manera. Los daños causados por las industrias extractivas no solo generan impactos en el medio ambiente sino también en la misma vida y salud de la gente.

El propósito de este comentario sobre el artículo de José Antonio Arévalo Tuesta no es deslegitimar la función y la labor del OSINERGMIN sino brindar une visión realista de la situación ambiental actual en ciertas zonas del país. Lejos de ser ideal y estrictamente controlada como se entiende al leer dicho artículo en El Peruano, la situación es mucho más compleja y sufre las consecuencias de las debilidades de la institucionalidad ambiental peruana y las contradicciones políticas : entre la necesidad de promover las inversiones y la de proteger el medioambiente.

El asunto no es solamente saber si las empresas petroleras, mineras y otras siguen contaminando el medio ambiente después de la creación de organismos estatales como el OSINERGMIN sino más bien, si dichas empresas siguen contaminando en total o parcial impunidad.

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Leer el artículo completo de José Antonio Arévalo Tuesta “Minería, hidrocarburos y el Estado” (20 de diciembre 2012).

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